1 2
recomiéndanos Tu página de inicio agregar a favoritos
inicio | quiénes somos | temas bíblicos | contacto | calendario |

Lección 1. ¿Cómo Puede el Hombre Tener Esperanza?

Lección 2. ¿Cómo Puedo Encontrar la Verdad Acerca de Jesús?

Lección 3. ¿Cómo Jesús Me Enseña a Vivir?

Lección 4. ¿Por Qué Necesito el Perdón que Jesús Ofrece?

Lección 5. ¿Cómo Puede Jesús Ayudarme a Comprender a Dios?

Lección 6. ¿Cómo Puede Jesús Ayudarme con la Confusión Religiosa?

Lección 7. ¿Qué Esperanza Me Da Jesús Después de Esta Vida?

Saludan las iglesias
actividades2.gif
logo_buscad2.gif
Lección 6. ¿Cómo Puede Jesús Ayudarme con la Confusión Religiosa?

Cuando Dios dio su ley por Moisés a la nación de Israel más de 1000 años antes de Cristo, no autorizó la división de Su pueblo en sectas ni denominaciones. Sin embargo, al llegar Jesús al mundo, el pueblo de Dios, la nación de Israel, se había dividido en varios partidos y sectas tales como los fariseos, los saduceos, los esenios y otros más. Se suponía que todas las personas que querían seguir a Dios seriamente tenían que hacerlo a través de la tradición de alguna de las sectas.

La Actitud de Jesús

¿Con cuál de las sectas religiosas se juntó Jesús? ¿De cuál de ellas llegó a ser miembro? ¡Jesús no llegó a ser miembro de ninguna secta! Guardaba una relación con Dios que era independiente de las sectas y por esta independencia todas ellas se le opusieron.

Jesús no autorizó que Sus seguidores fueran divididos en partidos religiosos, sino deseaba que fueran unidos. Después de orar por Sus discípulos, Jesús también oró...

"Más no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mi por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre en mi, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste" (Juan 17:20,21).

Hoy la situación religiosa es semejante a la de los días de Jesús. A pesar de la oración de Jesús, ha habido muchas divisiones entre los que afirman ser cristianos las cuales se han perpetuado por escribir credos religiosos y por formar organizaciones religiosas de invento humano. Por consiguiente, vemos muchos cuerpos religiosos, muchos señores (autoridades religiosas), muchos credos y muchos bautismos.

¡Qué diferencia hay entre la desunión que vemos hoy y la unidad que se describe en el Nuevo Testamento!

"Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo" (Efesios 4:4,5).

¿Como Solucionar el Problema?

Mucha gente hoy en día lamenta la división entre los creyentes. Ellos quieren la unidad de todas las denominaciones importantes y trabajan diligentemente para llevarla a cabo. Pero estas personas asumen que hasta lograr esta clase de "unidad", todos deben juntarse con una denominación y mantener un espíritu tolerante hacía la tradición de todas las demás sectas. No hay nada en la enseñanza ni ejemplo de Jesús que sostenga tal actitud hacía la unidad.

Jesús no procuró convocar una conferencia ecuménica para llevar a cabo una fusión de los fariseos, saduceos y esenios para formar una gran secta. Cristo quiso que sus verdaderos discípulos fueran unidos conforme a la unidad revelada por el Espíritu Santo en el Nuevo Testamento (Efesios 4:3; Juan 8:31). Su enseñanza fue diseñada para apartar a los individuos de las tradiciones de los hombres para que ellos aceptaran la palabra sencilla de Dios. Por medio de Sus enseñanzas y ejemplo, Jesús puede ser para nosotros, el Camino que nos rescate de la confusión religiosa.

La Iglesia del Señor

Jesús prometió edificar Su propia iglesia.

"Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella" (Mateo 16:18).

Prometió edificar solamente una iglesia, o sea una sola asamblea de creyentes, y ella iba a pertenecer a Cristo. La roca en la cual Jesús iba a erigir Su iglesia no fue Pedro sino la verdad que Pedro había confesado:

"...Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente" (Mateo 16:16).

Pablo dijo:

"Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo" (1 Corintios 3:11).

La palabra "iglesia" significaba originalmente "los llamados aparte". En el Nuevo Testamento significa "asamblea", "congregación" o "grupo de personas". Por medio de la predicación del evangelio, Pedro y los otros apóstoles "llamaron aparte" del mundo a aquellos que tuvieron la voluntad para seguir a Cristo.

"Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos ¿qué haremos? Pedro les dijo: arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo" (Hechos 2:37,38).

"Así que los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas" (Hechos 2:41).

En aquel día comenzó la iglesia, la asamblea de todos los salvos del mundo. Fue compuesta de todos aquellos que fueron salvados por Jesucristo, o sea los que se habían arrepentido y sido bautizados para el perdón de los pecados. Crecía cada día.

"...Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos" (Hechos 2:47).

En el Nuevo Testamento leemos de grupos de personas salvadas (o sea, miembros de la iglesia universal) que se reunían en ciudades específicas para trabajar y adorar a Dios juntos. Estos grupos eran iglesias locales (o sea congregaciones) y aunque eran unidas en Cristo, eran independientes e iguales; no estaban sujetas a ninguna sede central en la tierra. Cristo les dirigía a cada una de ellas por medio de sus apóstoles inspirados, enseñándoles como debían adorar y trabajar juntos.

Evitando la División por Seguir a Cristo

Si obedecemos las mismas instrucciones que Pedro dio en el día de Pentecostés, arrepentiéndonos de nuestros pecados y siendo bautizados en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, nosotros seremos salvados igual que los del primer siglo. Al ser salvados, el Señor nos añade a Su iglesia, como les añadió a ellos. Así como ellos no se juntaron con ninguna organización religiosa de invento humano, tampoco lo debemos hacer nosotros.

Como miembros de la asamblea del Señor, tenemos que estudiar con cuidado el plan de Jesús para Su cuerpo espiritual en el Nuevo Testamento, especialmente en el libro de Hechos y en los libros siguientes. Las iglesias locales que seguían la enseñanza de los apóstoles eran exactamente lo que Dios quería que fueran. Si imitamos a aquellos individuos consagrados y las iglesias fieles del primer siglo, podemos así agradar a Dios.

El imitar a Cristo y el seguir Su plan para la iglesia del Nuevo Testamento no es tan difícil como algunos piensan. Quizá le sea posible reunirse con un grupo de cristianos que sigue el plan dado en el Nuevo Testamento en su propia comunidad. Si no es posible reunirse con tal grupo, usted puede hablar con sus amigos y familiares acerca de Cristo y Su plan sencillo y con un grupo de solamente dos o tres creyentes bautizados que tienen el mismo propósito, pueden reunirse para adorar a Dios en una forma aceptable. No es necesario tener un gran edificio, ya que muchas iglesias en el primer siglo se reunían en casas (Romanos 16:5; 1 Corintios 16:19). No es necesario ser un sacerdote especial porque todos los cristianos verdaderos son sacerdotes según 1 Pedro 2:5. No es necesario recibir ningún certificado ni permiso de ninguna sede central porque uno solamente tiene que tener una relación con Jesucristo para adorar a Dios.

Si quiere profundizar un poco...

¿Por Qué Hay Tantas Sectas?

Los estudiantes de la Biblia son unidos al decir que la palabra de Dios habla de una sola iglesia universal, o sea una sola asamblea de creyentes. ¿Por qué, entonces, tenemos centenares de iglesias hoy en día? Según testimonio de la historia ocurrió una "apostasía", o sea un desvío gradual del plan sencillo de Cristo.

(1) El plan de Cristo para Su pueblo, dado en el Nuevo Testamento fue un plan que autorizó una forma sencillísima de organización, adoración y trabajo.

(2) El Espíritu Santo, por medio del apóstol Pablo predijo: "algunos apostatarán de la fe" (1 Timoteo 4:1).

(3) Al fin del segundo siglo después de Jesucristo algunos cristianos habían cambiado el sentido de la palabra "obispo". En el Nuevo Testamento la palabra refería a hombres casados, mayores de edad, que gobernaban juntamente con otros obispos las iglesias locales (1 Timoteo 3:1-7; Hechos 14:23; 20:17,28). Sin embargo, 150-200 años después del nacimiento de Cristo, la palabra "obispo" fue cambiada a referir a un solo hombre que gobernaba varias iglesias.

(4) En el año 325 d.C. representantes de muchas congregaciones se reunieron en Nicea, Francia para formular un documento llamado el "Credo de Nicea". El concilio exigió que todos los que quisieran ser considerados como "fieles" aceptasen y siguiesen su documento en adición al Nuevo Testamento. (Véase las advertencias de 2 Juan 9 y Apocalipsis 22:18,19).

(5) En el año 606 Bonifacio III, se proclamó "obispo universal", el vicario de Cristo en la tierra.

(6) Desde el año 606 hasta el año 1300 abarca una época que muchos historiadores describen como "la edad oscura" debido a la ignorancia de la población en general. La Biblia era un libro desconocido y los hombres eran guiados más que nada por "la tradición". Durante esta época, la organización, adoración y trabajo de la iglesia se volvieron muy complicados y la superstición prevaleció en vez de la sabiduría.

(7) En el año 1517, Martín Lutero comenzó lo que se llama, "la reforma". Se esforzó por reformar los abusos de la iglesia tradicional pero, a pesar de su sinceridad, formó una nueva denominación, la iglesia Luterana. Sus seguidores aceptaron "La Confesión de Fe de Augsburgo" como credo suyo.

(8) Después de la iglesia de Lutero, aparecieron muchas sectas. Cada una logró tener algunas buenas cualidades pero ninguna se esforzó por seguir el plan sencillo dado por Cristo a Su pueblo en el primer siglo, pues, todos querían guardar sus propios credos y tradiciones en adición al Nuevo Testamento. Algunas de estas iglesias son: La iglesia de Inglaterra (Episcopal) 1534; la Iglesia Presbiteriana, 1536; la Iglesia Bautista, 1607; la Iglesia Metodista, 1739; La Iglesia de Cristo de los Santos de los Últimos Días (los "mormones") 1830; la Asamblea Cristiana de los Testigos de Jehová, a mediados del siglo 19 y otras más. Así tenemos hoy en día un gran número de iglesias, todas afirmando seguir a Cristo.

La solución del problema de la división consiste en seguir a Cristo sin involucrarse con ninguna secta.

Reina Valera 1960
La Biblia en un año
Horario de reuniones
Dirección de la iglesia
Nuevos archivos


El Profeta Elias
Reina Ester
Rey Josias
La historia de Job
La vida del apóstol Pablo
Tratados para evangelizar


¿Cree usted en Dios?
Jesús murió por una razón...